BREVE
RESEÑA DEL OFICIO DE LOS LOCUTORES
Cuando
uno decide incursionar en los medios de comunicación, lo primero que ensaya es
disfrazar su voz con una tonalidad ajena
y sacando lo más varonil (en los hombres) que llevan, como si con esos
acomplejadas e improvisadas acciones lograra una efectiva comunicación. Otros gritan
como políticos trasnochados alumbrados con discursos arqueológicos, confundiéndolo con algún mitin
o una protesta. Algunos ensayan una expresiva confesión intestinal y hepática,
inflaman la información con sus voces callejeras y sus rabietas, es la radio
que siempre escuchamos en los micros y en las buses. Algunos piensan que ser
comunicador es sentarse frente al micro y hacer de la noticia un homeless, y de
la cabina un ring callejero.
Hablar
es nuestra virtud, todo comunicador tiene esta cualidad de hablar, ¿pero cómo
debemos comunicar en radio? Señalé al principio de este trabajo como se comporta uno cuando está
frente al micrófono de una cabina, de los muchos defectos y amanerados elocuciones
destacan el disfraz de la voz por una sonora y socarrona voz, piensan que a través
de esta técnica obtendrán el interés y
la importancia que buscan, olvidando el contenido de la información y su
tonalidad. De los muchos que recurren, siente que su voz no es agradable e insisten
en buscar una voz fingida, lo único que logra es estropear el fondo de la actividad de la radio buscando hasta el
cansancio “voces de locutor”. Uno debe entender que la voz debe ser la misma a
la hora de cumplir el papel de locutor, espontaneo, y con la mayor naturalidad
posible es la clave de un verdadero
ejercicio.
Es
cierto que a la voz hay que educarla, pero esto no quiere decir que matriculándonos
a un taller de expresión oral o de radial nos convertiremos en verdaderos
locutores, y ensayando rutinas para mejorar la mala voz que Dios nos dio, lo único
que nos hará verdaderos locutores es la experiencia en las cabinas.
Recordar
lo que señala Hernán Gutiérrez: “buscar a una radio, es como buscar a una verdadera
y sincera amiga…” y si recordamos nuestras verdaderas amigas no gozan de una
voz asombrosa sino muchas veces opuesta, pero lo que nos hace buscarlas es su singularidad manera de
ser, eso lo que debemos buscar antes de “embellecer” nuestras voces con recetas
desoladoras. Toda voz muy bien trabajada
y ejercitada, tendrá un prometedor futuro en la radiodifusión.
Todo
comunicador debe saber que antes de aprender a hablar, debe primero aprender a
escuchar, pero algunos pretender hacer el programa radial donde existan una
sola participación prescindible: ellos. Lo único que hacen es un monologo
aburrido, todo terminan desbordando esta ignota aventura radial, creo que ni el
mismo se escucha. Intentar pensar por el resto o vaticinar opiniones es
arruinar el papel de comunicador, el locutor debe imaginar a los que se dirige
(oyentes) y tratar de llegar a ellos desde
el lugar donde se encuentran: la cocina, el paradero, el parque, los buses. Debemos trabajar para nuestros oyentes, y no tomarlo
como un trabajo abrumador, sino divertido y motivacional.
La
improvisación debe ser cualidad de los locutores, para esto debemos leer todos
los días para no tropezar con temas que no conocemos o no comprendemos, es
propio de los comunicadores leer, es un vicio provechoso. La fluidez a la hora comunicar
es sinónimo de una integral desempeño radial.
Existe
un punto en algunos manuales teóricos de locución sobre la manera óptima de vocalización,
algunos cursos de expresión oral intentan generalizar la vocalización y
fomentar un molde vocálico irrenunciable, y extirpar dialectos y dicciones
regionales o locales de los aspirantes
locutores. Nuestro mensaje está dirigido a una singular comunidad lingüística,
y la manera a la hora de comunicar es vocalizando eluciones propias, tan ordinarias como nos
comunicamos diariamente.
http://www.youtube.com/watch?v=bzXHGxbvP8w
(Colombia)
Periodista tumaneño ensayando una suculenta programación radial.
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