LENGUAJE DE LA RADIO
Uno del régimen teórico de la comunicación
que señala los libros es la famosa división tripartita: E- M- R. Humberto Eco
es uno de los teóricos que contribuyó a los cánones teóricos de la comunicación
y se asemeja a este estudio clásico de los componentes. Pero no basta saber la teoría para echarnos en
la radio, fracasaríamos, porque las teorías terminan ajustadas en la realidad. Trabajamos
con sociedades, están tiene diferentes conductas y no todas están estudiadas o
escritas. Creo que este modelo propedéutico,
pero es necesario, tanto en la conceptualización de los términos, como código,
mensaje, codificación y decodificación. La comunicación es compartir algo, en
este caso el mensaje, y la ciencia de la comunicación muchas veces se aleja del
humanismo que siempre lo caracterizó. Pero no solo comunicamos con el sistema convencional:
la palabra, sino también con la gesticulación
y el cuerpo, es el paralenguaje lo que
refuerza la comunicación, esta debe ser utilizada en el ejercicio radial,
debemos enfatizar con el cuerpo las palabras en la elocución radial.
Uno de los principales problema
es el ruido en la emisión radial, desde complicaciones técnicas hasta
diferencias culturales y enredos psicológicos, el ruido conlleva a una barrera
en la comunicación. En la cabina radial existen técnicos, que se encarga de
estas molestias eléctricas, y todo lo que llega (ondas sonoras) al micrófono lo
transforma en corriente eléctrica, y lamentablemente todo se difunde, no hay
momento de editarlo, la conducción radial es voz en vivo.
Pero los ruidos no solamente
son las interrupciones externas o fuera del modelo comunicativo de Eco, sino
que también está en el interior. Si uno emplea palabras como por ejemplo “dingolondango”,
nadie le entiende, excepto un obsesionado y ávido rebuscador de palabras. Este ejemplo
enfatiza en la utilización de un sencillo lenguaje, pero también es un ruido
que amenaza al locutor a que nadie lo escuche. Podemos resaltar que el
comunicador debe entender que el tecnolecto (utilizar por ejemplo “codificación”)muchas
veces conlleva a arruinar la comunicación y no lograr su objetivo.
Otro es la complejidad y la asombrosa
personalidad de uno, todos entendemos y comprendemos distintos, no estaremos de
acuerdo a la hora de aprehender un mensaje, es la subjetividad y es la que
prevalece e importa.
Cuando los programas fracasan, ¿Quién
es el culpable?, los técnicos, los locutores, los financista, la audiencia. Hay
muchas radios que circulan en el olvido, ¿quién es el culpable? La radio debe
entender que el fin es la sociedad, no ellos, entonces hay que construir una radio
a partir de los gustos y sus preferencias. El aforismo de Kaplún es muy útil para
los radialistas: “la verdadera comunicación no comienza hablando, sino
escuchando”, la principal condición de los locutores es saber escuchar, esta
debe estar en las agendas de todos los programas.
Así como encontramos al ruido,
está también el silencio, como utilidad en la radiodifusión, porque separa necesariamente
las voces de los locutores para su mejor entendimiento tanto del mensaje y de
la locución sonora.
En la programación radial debe
permitirse el paso a la cabina a todos los necesarios, me refiero que para
construir los programas debemos aprovecha todos los sonidos, si intentamos
hacer que todos tomen conciencia de la mina, debemos edificar o editar un
ensayo de voces y sonidos para crear escenarios de recreación educativos e
informativos.
Uno debe saber qué es lo que
utiliza frente al micro, veamos, si utilizamos por ejemplo la palabra “okey” o “míster”
¿es lo correcto en la hora de hacer locución?, claro, estamos en un contexto
globalizante en donde toda lengua está en proceso desarrollo y evolución, y
utilizar estas palabras juveniles está en su libertad. Otros de los puntos muy
discutidos y no permitidos en las cabinas de radio es el aburrido y tedioso
discurso de algunos locutores cacofónicos y redundantes, y nunca entendido.
Técnico de Radio Tumán preparando lo necesario para la "Rotativa mañanera".
Periodista tumaneño ensayando una suculenta programación radial. 

