Al
escuchar cualquier emisora radial, tratamos de esta tenga algunos de nuestros
gustos y que satisfaga algunas de nuestras preferencias o deseos, es casi como
buscar a alguna amiga íntima, que está dispuesta a escuchar y sea un placer
conversar con ella y escucharla, sino cumple con esto, simplemente no
sintonizara y buscará alguna otra. La radio es un producto diseñado con
estudios sociales y psicológicos, sobre todo casi siempre buscando
diferenciarse o monopolizar su programación. Unos de sus compuestos y el más
principal de la radio es el sonido, desde que estamos en el vientre de nuestra
madre percibimos algunos sonidos y nos familiarizamos con ellos, es por eso que
los recién nacido se tranquilizan al estar en el pecho de su madre y escuchar
ese bombeo delicado y cálido que escuchaban cuando estaba en el saco
embrionario. Es parte de nosotros algunos sonidos, y este sonido originado en
nosotros mismos es la materia prima utilizada en la elaboración de los
programas radiales. Es el oído interno que hace posible el sonido, y su
utilidad ha sido de transmitir mensajes de sociabilidad y sobrevivencia través
de los sonidos onomatopéyicos en un primer momento, luego en informaciones
concretas y específicos a través del lenguaje articulado. La evolución y el
cambio ha permitido la mejora del funcionamiento del órgano, y su complejidad
le dado la perfección auditiva y la sensibilidad necesaria para originar los
miles de sonidos grabados en nuestra memoria. La radio ha sido posible por la
capacidad del hombre de producir sonido gracia a la estructura esquelética y
menuda del oído interior.
Lo
que fue una de las apariciones renovadora (la televisión y el internet) y funesta para la radio, solo le permitió su
especificación o su especialidad en el campo comunicacional (sentimental e
íntimo). Si la televisión embelesa a la un sector acomodado con su imágenes y
sonido, la radio es el medio de mejor accesibilidad que no solo estimula la imaginación
(produce imágenes auditivas) sino que aproxima más a la sociedad con la información
o la noticia, lo hace participar para involucrarlo con la programación,
digamos, la radio goza de buena salud.
Las
componentes del sonido radial es la tonalidad y el lenguaje afectivo, la
tonalidad es una de esos agregados imperativos
del sonido, le debe demasiado radio a la tonalidad, ya que siempre han
dibujado cada palabra utilizada de los
conductores en los radioescuchas. El
lenguaje afectivo, detallamos dentro de esta categoría subjetiva a la alegría,
dolor, ternura, amor y etcétera, recordemos también que el lenguaje afectivo
administra intimismo o la plática intima (confianza y la cercanía) en la
difusión radial. Generemos complicidad entre el locutor – radioescuchas, eso
también es intimidad a la hora de dirigirse al público. Estas recetas connotan
una verdadera intimidad entre el radioescucha y el locutor.
Otros
de los ingredientes para una efectiva recepción de las informaciones radiales
es suministrar dosis de alegría, esta emoción caracteriza la fluidez de los
locutores y su locución rítmica. La vida en una ciudad es un dolor de cabeza,
el trabajo, la universidad con los trabajos sin entender, el mercado con los
precios altos, al regresar a casa o algunos en el trascurso del camino optan
por encender la radio “digitales” en mayorías de los casos, para encontrarse en
un lugar agradable con los programas y su música variada. Al inicio de este
trabajo, puntualice que el gusto de una radio se asemejaba a la búsqueda de
alguna amiga o confidente, lo lógico que esta amiga te de alegría y te energías,
y lo mejor que esta las 24 horas disponible. Si esta alegría podríamos utilizar
como agenda en todos los programas radiales, en especial al programa educativo obtuviéramos
una recepción asombrosa. Si lo dirigimos a la juventud o la adolescencia,
conviene utilizar la alegría a la hora informar educativamente, intentando
bosquejar la imaginación a través de esta emoción.

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