La
comunicación es esencial en las estrategias de prevención encaminadas a influir
sobre el comportamiento individual y social. Dado el gran número de variables
contextuales que determinan el
comportamiento, es obvia la necesidad de reevaluar los enfoques de las
comunicaciones para la prevención y asistencia del VIH. Pero de acuerdo a la
estrategia “El modelo de reducción del riesgo de SIDA, la idea se basa, antes
de que pueda efectuarse el cambio, la persona debe identificar un
comportamiento como arriesgado.
Por la recuperación
de los valores.
Cuando las estadísticas empezaron a mostrar que el VIH había traspasado
la barrera y estaba infectando de manera creciente a la población heterosexual,
empezó a hacer carrera una tercera perspectiva, que se ha dado en denominar la
de "recuperación de los valores". Este enfoque surgió de la
interacción entre las características originales que se atribuyeron a la
enfermedad - transmisión sexual, y asociación a actividades homosexuales- y la
necesidad, sentida por un importante sector de la población, de encontrar un
mecanismo de control para lo que se considera la "crisis de valores"
-léase, sobre todo, libertinaje sexual- de nuestra sociedad. Es, a nuestro modo
de ver, un enfoque que tiene mucho que ver con lo que se tiene como castigo
divino por el mal comportamiento.
Así, dado que desde el principio la medida profiláctica práctica que se
ha recomendado es el uso del condón, éste ha resultado asociado con los
comportamientos "anormales", y con la infidelidad, la promiscuidad y,
en general, todas las variables de valor negativo que se han incorporado a la
discusión sobre el tema. Y para contrarrestar las actividades de comunicación
que intentan promover el uso sistemático del condón, se esgrimen argumentos de
dudosa consistencia científica para desacreditar su utilidad. Un ejemplo claro
de ello lo constituyen distintas publicaciones que aseveran, de manera tajante,
que el VIH atraviesa el látex, por lo que su efectividad es claramente
cuestionable. Es entonces cuando se reclama la "descondonización" del
Sida.
No tenemos duda respecto a que la fidelidad, la responsabilidad, el
mantenimiento de relaciones estables y el afecto son de gran importancia en la
prevención del Sida. A lo que nos resistimos es a darles un valor profiláctico
per se, que no tienen, ya que pueden convertirse en un arma de doble filo. En
este sentido, el aporte científico y su expresión comunicativa son, o al menos
deberían ser, definitivos, para dejar establecido, sin lugar a dudas, cuáles
son las medidas prácticas que realmente pueden tener efecto en la prevención de
la transmisión del VIH, sin dejarse intimidar por consideraciones de otra
índole.
La asociación de pacientes con
VIH/SIDA.
Federico
Ramos es profesor de educación primaria y es voluntario activo de la Asociación
de Pacientes de VIH/SIDA del hospital Juan Aita Valle de Ciudad Eten, la única relación que tiene con el
virus es sus ánimos y entusiasmo de poder ayudar a los hombres que han perdido
las ganas de vivir al enterarse de padecer de una enfermedad sin cura y,
además, de mucha discriminación. La Asociación tiene cuatro años de creación y
tiene como objetivo apoyar a los enfermos de SIDA, son pocas las asociaciones
en los distritos de Lambayeque destinadas para este fin. Federico cuenta que la
asociación aspira ser reconocida por la ONUSIDA- PERÚ pero necesita más
estrategias para aumentar el interés y las ganas de ayudar, “la realidad es muy
lamentable, imaginemos cómo piensa un enfermo, qué se pregunta, qué le
interesa, nosotros tratamos de ayudarlos a recomponer sus vidas, buscar nuevas metas,
distraerlos mientras se someten a medicamentos y cirugías, tenemos una gran
tarea y todos debemos ayudar”.
Nuestras discrepancias fundamentales con los conceptos expuestos
obedecen a una superposición de conceptos que se mueven en distintos terrenos.
La discusión sobre la descondonización del tema del Sida causa confusión
pública ya que polariza el tema de la prevención en dos extremos: o uso de
condón, o "uso" de valores.
Los inconvenientes que vemos en la falta de precisión de este enfoque
son los siguientes: al optar por una visión que sustituye el condón como medida
de prevención por el afecto (la responsabilidad, los valores, etc.) se hace una
propuesta ambigua que anula la efectividad de la comunicación por varias
razones: la primera, que la comunicación debe actuar sobre la realidad, no
sobre el ideal de la realidad que tenga el emisor. Y lo que es real que muchas
personas tienen noviazgos que no culminan en el matrimonio, o sostienen
relaciones sexuales ocasionales, o las dos partes tienen ideas distintas de
hacia dónde los va a conducir la relación, por no hablar sino de tres
situaciones posibles. En segundo lugar, la comunicación, como disciplina del
comportamiento, debe apuntar a buscar cambios en el comportamiento de personas;
al poner el afecto (o la responsabilidad, o los valores morales) como premisa
principal de la comunicación sobre el Sida, se asume que la gente que se
contagia con el VIH es gente que no se quiere (o que es irresponsable y carece
de valores morales); esto nos parece, por decir lo menos, un atrevimiento. La
gente que se infecta con el VIH no lo hace necesariamente porque se haya
acostado con alguien sin quererlo, o sin que lo quieran, sino porque su pareja
estaba infectada y no se tomaron precauciones. Confundir la propuesta del uso
del condón con la falta de amor es, a nuestro modo de ver, una falta de respeto
para con las personas.
Moral en el tema del SIDA.
Ciencia, ética y moral en la prevención de una enfermedad mortal: la
moralidad que hace referencia al sexo es el arma que con mayor frecuencia se
esgrime en contra de las campañas de prevención; es inmoral hablar de
relaciones sexuales, ya que es aceptar como un hecho que son parte de la vida
cotidiana de la mayoría de las personas, ejercidas con un fin que es, en la
mayoría de los casos, distinto al de la procreación. Es inmoral proponer una
medida de prevención distinta a la de la abstinencia total de actividad sexual,
a menos que se trate de una relación estable y permanente, es decir un
matrimonio consolidado. Pero, desde otro punto de vista, ¿es ético no dar la
información que se sabe útil para tratar de evitar que se incrementen los
índices de personas infectadas? (Obrando, obviamente, desde el ámbito de la
realidad: que la gente tiene relaciones sexuales, aunque no estemos de acuerdo
con ello). ¿Es ético argumentar que el condón tampoco es una medida segura sin
pruebas concluyentes para ello, y correr el riesgo de que las personas se
abstengan de usarlo? ¿Es ético hablar de medidas protectoras que no protegen?
¨Están la ciencia y la comunicación siendo consecuentes con su función social?

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