viernes, 30 de octubre de 2015

BUSCANDO SONRISAS EN LOS ENFERMOS DE VIH/SIDA.

La comunicación es esencial en las estrategias de prevención encaminadas a influir sobre el comportamiento individual y social. Dado el gran número de variables contextuales que determinan  el comportamiento, es obvia la necesidad de reevaluar los enfoques de las comunicaciones para la prevención y asistencia del VIH. Pero de acuerdo a la estrategia “El modelo de reducción del riesgo de SIDA, la idea se basa, antes de que pueda efectuarse el cambio, la persona debe identificar un comportamiento como arriesgado.
Por la recuperación de los valores.
Cuando las estadísticas empezaron a mostrar que el VIH había traspasado la barrera y estaba infectando de manera creciente a la población heterosexual, empezó a hacer carrera una tercera perspectiva, que se ha dado en denominar la de "recuperación de los valores". Este enfoque surgió de la interacción entre las características originales que se atribuyeron a la enfermedad - transmisión sexual, y asociación a actividades homosexuales- y la necesidad, sentida por un importante sector de la población, de encontrar un mecanismo de control para lo que se considera la "crisis de valores" -léase, sobre todo, libertinaje sexual- de nuestra sociedad. Es, a nuestro modo de ver, un enfoque que tiene mucho que ver con lo que se tiene como castigo divino por el mal comportamiento.
Así, dado que desde el principio la medida profiláctica práctica que se ha recomendado es el uso del condón, éste ha resultado asociado con los comportamientos "anormales", y con la infidelidad, la promiscuidad y, en general, todas las variables de valor negativo que se han incorporado a la discusión sobre el tema. Y para contrarrestar las actividades de comunicación que intentan promover el uso sistemático del condón, se esgrimen argumentos de dudosa consistencia científica para desacreditar su utilidad. Un ejemplo claro de ello lo constituyen distintas publicaciones que aseveran, de manera tajante, que el VIH atraviesa el látex, por lo que su efectividad es claramente cuestionable. Es entonces cuando se reclama la "descondonización" del Sida.
No tenemos duda respecto a que la fidelidad, la responsabilidad, el mantenimiento de relaciones estables y el afecto son de gran importancia en la prevención del Sida. A lo que nos resistimos es a darles un valor profiláctico per se, que no tienen, ya que pueden convertirse en un arma de doble filo. En este sentido, el aporte científico y su expresión comunicativa son, o al menos deberían ser, definitivos, para dejar establecido, sin lugar a dudas, cuáles son las medidas prácticas que realmente pueden tener efecto en la prevención de la transmisión del VIH, sin dejarse intimidar por consideraciones de otra índole.

La asociación de pacientes con VIH/SIDA.

Federico Ramos es profesor de educación primaria y es voluntario activo de la Asociación de Pacientes de VIH/SIDA del hospital Juan Aita Valle de Ciudad  Eten, la única relación que tiene con el virus es sus ánimos y entusiasmo de poder ayudar a los hombres que han perdido las ganas de vivir al enterarse de padecer de una enfermedad sin cura y, además, de mucha discriminación. La Asociación tiene cuatro años de creación y tiene como objetivo apoyar a los enfermos de SIDA, son pocas las asociaciones en los distritos de Lambayeque destinadas para este fin. Federico cuenta que la asociación aspira ser reconocida por la ONUSIDA- PERÚ pero necesita más estrategias para aumentar el interés y las ganas de ayudar, “la realidad es muy lamentable, imaginemos cómo piensa un enfermo, qué se pregunta, qué le interesa, nosotros tratamos de ayudarlos a recomponer sus vidas, buscar nuevas metas, distraerlos mientras se someten a medicamentos y cirugías, tenemos una gran tarea y todos debemos ayudar”.

Nuestras discrepancias fundamentales con los conceptos expuestos obedecen a una superposición de conceptos que se mueven en distintos terrenos. La discusión sobre la descondonización del tema del Sida causa confusión pública ya que polariza el tema de la prevención en dos extremos: o uso de condón, o "uso" de valores.
Los inconvenientes que vemos en la falta de precisión de este enfoque son los siguientes: al optar por una visión que sustituye el condón como medida de prevención por el afecto (la responsabilidad, los valores, etc.) se hace una propuesta ambigua que anula la efectividad de la comunicación por varias razones: la primera, que la comunicación debe actuar sobre la realidad, no sobre el ideal de la realidad que tenga el emisor. Y lo que es real que muchas personas tienen noviazgos que no culminan en el matrimonio, o sostienen relaciones sexuales ocasionales, o las dos partes tienen ideas distintas de hacia dónde los va a conducir la relación, por no hablar sino de tres situaciones posibles. En segundo lugar, la comunicación, como disciplina del comportamiento, debe apuntar a buscar cambios en el comportamiento de personas; al poner el afecto (o la responsabilidad, o los valores morales) como premisa principal de la comunicación sobre el Sida, se asume que la gente que se contagia con el VIH es gente que no se quiere (o que es irresponsable y carece de valores morales); esto nos parece, por decir lo menos, un atrevimiento. La gente que se infecta con el VIH no lo hace necesariamente porque se haya acostado con alguien sin quererlo, o sin que lo quieran, sino porque su pareja estaba infectada y no se tomaron precauciones. Confundir la propuesta del uso del condón con la falta de amor es, a nuestro modo de ver, una falta de respeto para con las personas.
 Moral en el tema del SIDA. 
Ciencia, ética y moral en la prevención de una enfermedad mortal: la moralidad que hace referencia al sexo es el arma que con mayor frecuencia se esgrime en contra de las campañas de prevención; es inmoral hablar de relaciones sexuales, ya que es aceptar como un hecho que son parte de la vida cotidiana de la mayoría de las personas, ejercidas con un fin que es, en la mayoría de los casos, distinto al de la procreación. Es inmoral proponer una medida de prevención distinta a la de la abstinencia total de actividad sexual, a menos que se trate de una relación estable y permanente, es decir un matrimonio consolidado. Pero, desde otro punto de vista, ¿es ético no dar la información que se sabe útil para tratar de evitar que se incrementen los índices de personas infectadas? (Obrando, obviamente, desde el ámbito de la realidad: que la gente tiene relaciones sexuales, aunque no estemos de acuerdo con ello). ¿Es ético argumentar que el condón tampoco es una medida segura sin pruebas concluyentes para ello, y correr el riesgo de que las personas se abstengan de usarlo? ¿Es ético hablar de medidas protectoras que no protegen? ¨Están la ciencia y la comunicación siendo consecuentes con su función social?




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