“La
Aviación” tiene un asombroso parecido a los campos lecheros de Chota, eso fue
posible debido a que los vecinos se dedicaron al único oficio, que por
tradición familiar y avatares de la vida, sólo saben hacer con admirable destreza
y dedicación: el cuidado de vacas lecheras y el negocio de la leche. Aunque
ellos no quisieron dedicarse a lo que sus padres, abuelos o tal vez bisabuelo
se dedicaron en su natal Chota cuando llegaron con sus esposas y dos a tres
hijos en los hombros a Tumán, pero al no encontraron ni siquiera dónde dormir
no tuvieron otro remedio para calmar sus necesidades que dedicarse a la crianza
de vacas. Como dice Humberto Chuquinbaldi de 42 años de edad, venir de Chota
aventado por el instinto de sobrevivencia es una locura y más cuando vienes con
cinco hijos como en su caso. “Nadie te da la mano, venimos aquí (“La Aviación”)
porque era el único lugar disponible para nosotros pero ya han pasado diez años
y mire ya no alcanzamos, todo lo hemos ocupado”. Ellos salieron de la sierra de
Cajamarca con el fin de salir de sus miserias pero la falta de trabajo,
principalmente, los han obligado a dedicarse de manera uniformada en los metros
y metros del sector a la venta de leche y carne de res.
Ubicación del
destino incidental
Tumán
se encuentra al este de Chiclayo, 16 kilómetros tomando la carretera hacía
Chongoyape, “La Aviación” es unos de sus sectores rurales y tiene, según la oficina
de Catastro de la Municipalidad Distrital de Tumán, 109 familias ocupando 67
metros cuadrados. Hay muchas familias migrantes que ocupan lugares no destinadas
a ser domicilios por el municipio y que no se encuentra registradas, esto ha
puesto en alerta a las autoridades ya que existe un desproporcionado
hacinamiento a pocos minutos del centro de Tumán.
Tres mujercitas
Yeymi
tiene 7 años de edad y siempre acompaña a su mamá a vender la leche fresca
todas las tardes, si su mamá no vende la leche que ha sacado de la ubre de sus
tres vacas, ella y su hermanito mayor deberán desayunar a la mañana siguiente
toda la leche que quedó y, si nada mejora, también deberán almorzar leche.
Yeymi lleva una muñeca sin brazos y a veces se queda en las casas de algunos
clientes de su madre, como ellos saben la crisis económica que atraviesa los
padres de Yeymi, se ofrecen a cuidar a su hija y darles techo y comida aunque
sea por unos días, aunque su hermanito también le gustaría quedarse con su
hermanita en los lugares donde le ofrecen posada, su papá no le permite porque
él debe acompañarlo a recoger los cogollos de caña de azúcar que abundan en los
campos de cultivos para alimentar la recua. Yeymi debería asistir en las
mañanas al colegio, de acuerdo a la edad que tiene ella debería estar en
segundo grado de educación primaria, pero no, Yeymi no va a la escuela porque el padre lo ve
innecesario y se excusan con ser ellos “una familia que no les alcanza en
llevar al colegio”. La mamá de Yeymi tampoco estudió y su papá fue a la escuela
lo suficiente para aprender a leer y escribir.
***
Lucerito
dice que cuando cumpla la mayoría de edad regresará a Cutervo para vivir con su
mamá y su abuelita, no le gusta la rutina de la ciudad dice que la ve “muy
problemática” y a ella le encanta estar en paz con todos, tanto que suele
recitar en voz alta los yaravíes que su abuelito fallecido le enseñó hace
muchos años, a pesar que no sabe ni leer ni escribir recuerda muy bien la letra.
Lucerito tiene 12 años edad, desde los 7 vino a “La Aviación”, su madre la
encargó a su hermana Silvana la educación y manutención de Lucerito, pero ella
cuando piso la casa de Silvana le dijo que no le alcanza en enviarla a la escuela
y desde entonces se dedicó a los quehaceres hogareños y a la crianza de sus
tres primos, hijos de Silvana. “No ir al colegio no me afecta en nada” dice
Lucerito.
***
Irene
asistía al colegio de educación secundaria de Tumán hasta que salió embarazada
de un hombrecito que le puso Cristiano como el goleador del Real Madrid hace
dos años, tenía 15 años de edad y cursaba el tercer año de educación secundaria,
el padre de Cristiano era vecino de Irene en el sector “La Aviación” y ambos
son hijos de migrantes chotanos, en esas idas y venidas juntos del colegio se
enamoraron y tuvieron un hijo sin que ambos se dieran cuenta de lo que habían
hecho. Desde entonces, Irene dejó de estudiar. Al principio, su pareja de Irene
le dijo que dejaría el colegio uno o dos años hasta que su hijo alcance
independencia motora pero, luego de pasar ese tiempo, Irene quiso regresar al
colegio para acabar la secundaria pero su pareja no lo dejó con la
justificación de que “su madre no acabó el colegio y es una buena madre”. Ella
quiere estudiar una carrera técnica superior pero parece que a nadie le
interesa.
Aplicando el
enfoque SF
Esa
realidad de “La Aviación” está sumergida en un lago de prejuicios y
tradicionalismo, ofuscaciones y testarudeces, pese que se encuentra a cientos
de kilómetros de esa otra realidad inapelable donde toda acción o reacción se
toma con terquedad y porfía serrana, temiendo ser tratada o tratado con esa
mirada desconfiada si se opta por algo distinto o alterno, donde toda respuesta
tiene cierto cuidado porque aunque no se haya nacido en Chota o Cutervo o
Huambos uno trae en las venas ese miedo automático y congénito a la represión. Y
nos podemos dar cuenta que esa tradición de “sumisión al esposo” como en el
caso de Irene, se resiste a cambiar aunque sean jóvenes los protagonistas con
otras nuevas alternativas y en un lugar donde todo es nuevo.
El
futuro no es tan optimista, como en el caso de Yeymi, que es la menor de las
tres mujeres que se les ha vulnerado el derecho a educarse, se le está educando
inconscientemente con el siguiente mensaje: la educación para las mujeres es
innecesario. La sumisión de la madre lo heredará Yeymi y su descendencia de
ella también lo hará. En el caso de Lucerito que firmó un contrato tácito con
la hermana de su madre, fijó un sueldo de cero soles con una labor de lunes a
domingo, sin beneficios y respeto de derechos a pesar que aún es menor de edad,
ese abuso de paternalismo la convirtió sin darse cuenta en una criada sin paga y esas ganas de crecer de un tirón se
puede entender que quiere respirar libertad.
El
enfoque SF de autoría de “Tierra de hombres Suiza” tiene como objetivo
desarrollar a las sociedades creando un equipo de hombres y mujeres auténticos,
abiertos, flexibles, creyentes de un mañana optimistas, y que además respete su
identidad y utilice la experiencia individual de sus integrantes y su
cotidianidad para lograr sus propósitos. Hay dos palabras claves: respeto y
experiencia. Respetar la identidad cultural de los pueblos y resolver el “¿cómo
lo haremos?” con la experiencia útil de las personas. Otro de las cualidades
que debe tener el cuerpo de SF es la capacidad de proyección, que intuyan las
necesidades de los grupos por medio de su propia experiencia y tomen las
preocupaciones de las personas para elaborar talleres de acuerdo a sus
necesidades.
Nuestra propuesta
Aprovechar
las asambleas con motivo de mejorar las redes de agua y alcantarillado que
realiza el municipio de Tumán para realizar reuniones de dos a tres minutos con
apoyo del Ministerio de Educación descentralizada de Chiclayo y colegios que
quieran participar sin fines personales y exponga la importancia de la educación
de los hijos, sin especificar la educación de la mujer, realizar la actividad
con frecuencia y extender el tiempo, luego visitar casa por casa para conversar
con cada familia sobre otros temas, principalmente la economía, luego despertar
el intereses de ellos hacía nosotros para así con más confianza nos cuente las
cosas que le interesa. Por último todo se condesará en la Asociación por Defensa de la Educación de la Mujer Tumaneña.
1. Mamá de Yeymi
entrevistada el sábado 24 de octubre del 2015. 2. Tía de Lucerito, la señora
Silvana, dice que Lucerito es la que no quiere estudiar. “Es floja”, dice. 3.
Cliente de la mamá de Yeymi conversando con nosotros y la mañana de Yeymi, ella
invita ocasionalmente a su casa a Yeymi, también le da consejos a la vendedora
de leche. 4. Pareja de Irene, no quiso dar su manifestación.

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