El
distrito de Pucalá está a 30 kilómetros al este de la ciudad de Chiclayo, 41
minutos en automóvil cruzando la carretera de ingreso a la sierra de Cajamarca.
Pucalá pertenece a los cinco distritos azucareros de la región de Lambayeque,
los otros son Pomalca, Tumán, Patapo y Cayalti, su economía local de estos
distritos se basa en la producción industrial de azúcar de caña.
Pucalá: entre la
riqueza y el hambre
Es
paradójico que dos realidades convivan y se confronten a diario: una es el
Pucalá millonario dueño del 9% del azúcar nacional. A unos pasos del parque
central del distrito se encuentra la empresa agroindustrial de producción de
azúcar AgroPucalá S.A.A., propiedad de los trabajadores pucaleños, que cosecha
8,932.51 hectáreas y que produce 3,694 toneladas diarias valorizada en S/.
1’800.000.00. Y la otra, es el Pucalá empobrecido, colmado de problemas y
escaseces, donde algunas familias sobreviven con un diario de S/.09 a S/.10
como el caso de los vecinos del Centro Poblado 8 de octubre, además, que no
goza de las mismas oportunidades y beneficios que disfrutan unos pocos.
La historia de alias
“Ceviche”
Para
obtener su testimonio primero debí invitarlo a comer un cebichito con culantro
y ají molido en el mercado de Pucalá, lo llamaremos “Ceviche” porque dice que no quiere más problemas de los que ya
tiene, va con una camisa sin mangas y deja ver su tatuaje hecho con punzones y
tinta de lapiceros, “está horrible —dice— pero lo hice en el “hueco”*, eso le da, según él,
“respecto” entre delincuentes o como él llama “colegas”. Confiesa que todo
delincuente siempre toca fondo cuando pisa “el hueco”, él “tocó fondo” hace tres
años cuando tenía 22 años y había asaltado una farmacia del distrito con un
revolver averiado, la Policía lo atrapó cuando conducía su mototaxi — pensó que nadie lo
reconocería porque traía un trapo en el rostro cuando asaltó la botica pero no
contó que uno de sus compinches lo delataría—, salió hace unos meses
debido a que los testigos habían abandonado el proceso judicial.
Ceviche
es
hijo de una pareja de migrantes chotanos, su padre golpeaba mucho a su mamá,
ella regreso a su pueblo cuando tenía Ceviche
8 años, él se quedó a vivir con su padre
y sus dos hermanos en Pósope Alto, anexo de Pucalá. Luego, el papá de Ceviche
se volvió alcohólico y hace diez años, cuenta Ceviche, lo encontraron muerto tendido junto a una acequia. Ceviche se volvió huérfano y fue a vivir
al sector N° 02 de Pucalá con una tía, sus demás hermanos acabaron en el poder
de otros dos tíos, primos de su padre que vivían en Chiclayo. Ceviche no acabó la primaria “porque no
lo dejaron” y fue obligado a trabajar, desde los 11 años virtualmente fue
criado en el sembrío de caña y el deshierbo de los cañaverales y canales de
riego. Ceviche cuenta que se “aburrió
de trabajar” cuando tenía 15 años y se fugó de su casa, fue a las calles del
distrito San Antonio de la provincia de Chiclayo, allí vendía y consumía PBC, una
batida policial casi lo lleva a la correccional de menores pero pudo sobornar a
unos de los guardias y salió. Regresó a Pucalá al año siguiente pero tenía en
la cabeza la idea de ser vendedor de estupefacientes, cuando empezó un alias “Grillo” le advirtió: “tú que sigues con
la chambita de la droga y yo te mató en una”. Tenía 17 años.
A Ceviche no le
quedó de otra que trabajar para el hampón, meses después, “Grillo” fue capturado por la Policía y llevado a la penitenciaria
de Picsi, él tenía 18 años, comenta que el hecho que forzó a dejar la
microcomercialización de droga definitivamente fue haber sido testigo del
asesinato a sangre fría del sucesor del “Grillo”
en plena plataforma deportiva del vecindario. Por eso, dice, pasó de la venta
de droga al menudeo al robo de cables de luz y luego a los robos callejeros, allí
formó la banda “Los Ceviches cuando tenía
20 años junto con otros amigos de su misma edad. Confiesa que trabaja
ocasionalmente como miembro de seguridad de la empresa AgroPucalá provocando
terror en los trabajadores opositores o rivales de la gestión de la
empresa.
Cómo
nos acercamos y qué hacemos
La mayoría de los jóvenes que actúan como delincuentes o
pistoleros en las calles, como alias “Ceviche”,
son la segunda o tercera generación de los inmigrantes andinos que se afincaron
en Pucalá y que han encontrado en el ilícito la manera de ganarse la vida debido
a las faltas de oportunidades e inoperancia de las instituciones locales,
además de la desvalorización progresiva de las sociedades. Estos muchachos han
encontrado la justificación más convincente para ellos de lo que hacen: la
autorización que ellos tienen para “revertir la sociedad” a través del crimen
es haber sufrido lamentables sucesos durante su vida, su miseria es la licencia
que ellos necesitan para hacer lo que hacen. Se siente con autoridad de
des-socializar la sociedad para buscar sus propósitos pese a que por educación
saben que lo que ellos hacen está mal. Como hemos visto en el testimonio de “Ceviche”, la vida del criminal está
repleta de abusos y excesos de autoridad, explotación y sin ninguna tutela de
derechos que el Estado se encargue de velar, sus vidas se torna muy distinta a
los muchachos que no son delincuentes, hay una notoria diferencia, aunque ambos
saben que es bueno y malo en la vida, sus experiencias diarias harán que tomen
caminos distintos, por ejemplo, unos han crecido mirando con insignificancia la
vida como “Ceviche”.
Qué debemos hacer
Uno
de los deportes más favoritos de los jóvenes de Pucalá es el fútbol, con ello
tendremos una puerta para empezar la incidencia. Los muchachos se reúnen de
lunes a viernes en la plataforma deportiva a partir de las cinco de la tarde,
nosotros hemos encontrado la oportunidad de acercarnos, pero no será fácil,
ellos conocen a su gente y a nosotros nadie nos conoce pero podemos pedir la
ayuda de uno de los muchachos, José Antonio, que asiste a la iglesia y que nos
hizo llegar a Ceviche, con el fin de
jugar un fulbito lograremos que empiece a ver compañerismo y camaradería, para
luego empezar a reunir a los muchachos, a los ex Ceviche, en domingos de “paz y amigos”, uno de las actividades que
tiene por objetivo fomentar la paz y las buena costumbres, también, moralizar a
los pobladores, recuperar la moralidad a través del juego de fútbol, con varios
domingos veremos cómo va la convivencia de los jóvenes en las calles, veremos
si el índice de violencia y delincuencia en las calles se reduce, consultaremos
a los pobladores de sentir un cambio o si todo sigue igual, luego buscaremos la
moralización de la ciudad con ayuda de la Parroquia de Pucalá por medio de jornadas
religiosas donde se trate de señalar la participación de Dios en nuestras vidas
y “no quiere violencia”, además, con ayuda del padre de la iglesia católica se
realizará sacramentar a los que aún no lo están y buscar testimonios de vidas donde haya habido un cambio con el
ingreso de Dios.
(*) En el lumpen quiere decir cárcel o
penitenciaria.
1.Alias Ceviche
entrevistado en julio del 2015. 2. Vecino de la avenida Garboza del
distrito de Pucalá, señalando el lugar donde dio la bala disparada la noche
anterior por delincuentes que se
disputan la venta de droga. 3. Avenida Garboza donde se vende “pacos” de drogas
a un sol la unidad.

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